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Cómo conseguir una evaluación del autismo en la edad adulta

4 min de lectura Nuevo

Un camino con escalones que lleva a una consulta médica

Cada vez más personas adultas se preguntan si podrían ser autistas, a menudo después de leer sobre el autismo, de reconocerse en la historia de otra persona o de hacer un test en línea. Pero ¿cómo se consigue realmente una evaluación en la edad adulta? En esta guía repasamos los pasos habituales, en qué consiste una evaluación y cómo puedes prepararte.

¿Por qué pedir una evaluación?

Pedir una evaluación es una decisión personal. Muchas personas cuentan que el diagnóstico les dio una explicación para experiencias que han tenido toda la vida. También puede darte acceso a apoyos y adaptaciones en el trabajo o en los estudios, y ayudarte a ti y a quienes te rodean a entender mejor tus necesidades. Otras personas deciden no evaluarse, o sienten que conocerse a sí mismas es suficiente. Las dos opciones son válidas.

Paso 1: Reúne tus experiencias

Antes de ir al médico, conviene anotar qué te hace pensar que podrías ser autista. Los ejemplos concretos son más útiles que las descripciones generales:

  • Situaciones sociales: ¿qué te resulta difícil o agotador, y cómo lo llevas?
  • Rutinas e intereses: ¿cómo reaccionas ante los cambios? ¿Qué te interesa intensamente?
  • Sentidos: ¿hay sonidos, luces, olores o texturas que te molesten mucho?
  • Infancia: ¿cómo eras en la infancia? ¿Tenías amigos? ¿Qué decían de ti los profesores?
  • Consecuencias: ¿cómo afecta todo esto a tu trabajo, tus estudios, tus relaciones y tu salud?

También puede ser útil llevar los resultados de cuestionarios de cribado como el AQ-50 y el RAADS-R. No son un diagnóstico, pero pueden mostrarle al médico por qué lo pides.

Paso 2: Habla con tu médico

En la mayoría de los países, el primer paso es tu médico habitual u otro servicio de atención primaria. Dile que crees que podrías ser autista y que te gustaría que te evaluaran. Explica cómo afecta a tu día a día y enséñale lo que has anotado. En muchos lugares, el médico tiene que derivarte a un servicio especializado.

Algunas personas se encuentran con escepticismo, sobre todo si tienen trabajo, familia o unas buenas habilidades sociales en apariencia. Si te pasa, puede ayudarte describir lo que te cuesta sacar adelante el día a día, o preguntar qué haría falta para que te derivaran. También puedes pedir una segunda opinión.

Paso 3: La evaluación

La evaluación del autismo en personas adultas suele hacerla un psiquiatra, un psicólogo o un equipo con varios profesionales. A menudo requiere varias citas y puede incluir:

  • Entrevistas sobre tu vida actual, tu historia y tus dificultades.
  • Información sobre tu infancia, a ser posible de tu madre, tu padre u otra persona que te conociera en esa etapa. Los informes escolares antiguos también pueden ayudar.
  • Cuestionarios que rellenas tú y, a veces, personas de tu entorno.
  • Observación estructurada, en la que el profesional ve cómo te comunicas y te relacionas al hacer tareas concretas.
  • Valoración de otros trastornos como el TDAH, la ansiedad o la depresión, que pueden coexistir con el autismo o explicar algunas de las mismas dificultades.

Al final recibes una devolución con la conclusión, a menudo con un informe por escrito. Si recibes el diagnóstico, el informe suele describir tus puntos fuertes y tus dificultades, y qué tipo de apoyo puede ayudarte.

Listas de espera y evaluaciones privadas

En muchos países, la lista de espera para una evaluación pública en personas adultas es larga, a veces de varios años. Algunas personas eligen una evaluación privada para conseguirla antes. Si lo haces, comprueba que quien te evalúe esté cualificado y tenga experiencia con el autismo en personas adultas, e infórmate de si el diagnóstico será aceptado por tu sistema de salud, tu centro de estudios o tu empresa.

Por dónde empezar en España y Latinoamérica

En España, lo habitual es empezar por tu médico de atención primaria (el médico de cabecera de tu centro de salud), que puede derivarte a salud mental, donde suelen hacer la evaluación profesionales de psiquiatría o psicología clínica. La organización varía según la comunidad autónoma, y en algunas zonas hay unidades o profesionales con más experiencia en autismo en personas adultas.

En Latinoamérica, el camino depende mucho del país y de si acudes al sistema público, a la seguridad social o a un seguro o consulta privada. En general, puedes empezar por tu médico de cabecera o de familia y pedir una derivación a psiquiatría, o consultar directamente a un psiquiatra, un psicólogo o un neuropsicólogo que evalúe a personas adultas. Si tienes seguro, consulta antes qué cubre.

Después de la evaluación

Sea cual sea la conclusión, una evaluación puede ayudarte a entenderte mejor. Si recibes el diagnóstico, puede ser útil leer sobre el autismo, buscar a otras personas adultas autistas con las que hablar y pensar en qué adaptaciones podrían facilitarte el día a día. Si no recibes el diagnóstico, puede que la evaluación haya apuntado a otras explicaciones de tus dificultades y a una ayuda más adecuada.

¿Quieres empezar con un cribado? Haz gratis el AQ-50, el RAADS-R o el CAT-Q.

Cuando tú quieras.

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